El cachopo es, sin duda, el embajador moderno de la gastronomía asturiana. Aunque la calidad de la carne es fundamental, el verdadero corazón de este plato —el que aporta cremosidad, carácter y ese efecto “fundido” que todos buscamos— es el queso.
En Asturias existen más de 40 variedades de quesos artesanos, pero no todos se comportan igual ante el calor de la fritura. Si quieres elevar tu receta a un nivel profesional, aquí te presentamos los mejores quesos para rellenar un cachopo inolvidable.
1. Queso de Oscos: El rey de la cremosidad
Es el favorito de muchos hosteleros. Se trata de un queso de vaca, suave y muy elástico. Su principal ventaja es su punto de fusión bajo, lo que garantiza que, al cortar el cachopo, el queso fluya de manera uniforme sin llegar a escaparse por completo del rebozado.
2. Queso Gamoneu: Para paladares intensos
Si buscas un sabor con personalidad, el Gamoneu (especialmente el del Valle) es una opción excelente. Al ser un queso con un toque de humo y ligeras vetas de penicilium, aporta matices complejos que contrastan de maravilla con el dulzor del jamón serrano.
- Truco de redactora: Mézclalo con un poco de crema de leche o un queso más tierno para que la textura sea más untuosa.
3. Afuega’l Pitu: Tradición en cada bocado
Este es uno de los quesos más antiguos de la gastronomía asturiana. Para un cachopo, la variedad “Atroncaú Blanco” es ideal. Tiene una textura algo más granulosa que se funde de forma distinta, ofreciendo una experiencia rústica y auténtica. Si usas la versión “Roxu” (con pimentón), le darás un toque picante y un color rojizo espectacular al interior.
4. Queso de Cabrales: El toque fuerte
No apto para tímidos. El Cabrales es el queso azul asturiano por excelencia. Debido a su potencia, se recomienda usarlo con moderación o en formato de crema para que no enmascare el sabor de la ternera. Es el compañero ideal si el cachopo va relleno de cecina en lugar de jamón.
5. Queso Vidiago: La suavidad del oriente asturiano
Elaborado en Llanes, este queso de vaca es suave, mantecoso y con un aroma primordial a leche. Es perfecto para quienes prefieren un cachopo equilibrado donde el queso acompañe pero no domine el plato. Es muy apreciado porque no resulta nada pesado.
Consejos finales para un relleno perfecto
- El grosor: No cortes lonchas demasiado gruesas; es mejor poner varias finas para que el calor llegue al centro rápidamente.
- El sellado: Asegúrate de que el queso no toque los bordes del filete para que el empanado pueda sellar bien y el queso no se escape al freírlo.